Primera noche y primer día en Seúl
La primera noche en Corea
Después de disfrutar de las comodidades del bus limusina, llegamos al hotel el lunes 24 de marzo, a eso de las 23:00. Como buenos viajeros, lo primero fue ducharnos y ponernos algo más “hotelero”, eso sí, si se considera que buzo y polerón son la ropa adecuada para descansar en un hotel.
Ya más descansado, bajé a vapear, porque no había podido hacerlo desde que salimos de Santiago. Y ahí vino mi primer choque cultural. Sabía que en Corea hay reglas estrictas para fumar y vapear en lugares públicos, pero no imaginé la cantidad de letreros y señaléticas que marcan las zonas de no fumar: cada plaza y cada lugar medianamente concurrido tiene la suya.
Le pregunté en recepción si podía vapear afuera del hotel y me dieron el visto bueno. Quizás son más permisivos con los extranjeros, pero no me quedó claro. Tampoco sé si para los coreanos fumar y vapear es lo mismo, porque la cultura del vapeo está muy desarrollada allá, con tiendas llenas de dispositivos desechables y recargables con pods.
Una recomendación para los lectores que fuman o vapean: los lugares tolerados suelen ser los callejones o las zonas de poco tránsito vehicular, por donde solo pasan peatones y motos. Son los preferidos por los locales para sus pausas de nicotina. De todas formas, fíjense siempre en la señalética de cada zona y, ante la duda, pregunten.
Saciados los vicios, pasé por el lugar más icónico de Corea: la tienda de conveniencia. Justo bajo el hotel había un CU, y por fin pude ver todo lo que vendían:
Bebestibles de todo tipo: leches, jugos, bebidas, café y más.
Una cantidad impresionante de alimentos envasados al vacío, como pechugas de pollo y huevos ya cocidos.
Muchísimos dulces. Mis favoritos fueron unos rellenos de crema con sabor, parecidos a los berlines: grandes y bien rellenos.
Los precios me parecieron baratos, pero al convertirlos a pesos chilenos me di cuenta de que eran simplemente “razonables”. Aun así, valió la pena.
Compré el típico bowl de ramen, o “ramión”, como lo llamaban allá (parece que es una variación del ramen, por la ocupación japonesa). La pieza tenía hervidor eléctrico, lo que nos facilitó mucho comer cosas que solo necesitan agua caliente. Terminamos de comer y nos fuimos a dormir, porque al día siguiente nos esperaba una jornada movida. Habíamos planeado ese día y los siguientes al detalle, pero como dicen: “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”.
Primer día en Corea: martes 25 de marzo
Nuestro primer día en Seúl fue, digamos, un poco “desinformado”. Nos levantamos temprano para ir al Palacio Gyeongbokgung y ver el cambio de guardia de las 10:00, con la idea de sacar fotos y videos. De camino alcanzamos a fotografiar a los próceres de la plaza.

Yi Sun-sin (1545-1598) fue el almirante que derrotó a las flotas japonesas en la guerra Imjin con sus barcos tortuga, y murió en la batalla de Noryang. Su estatua de bronce, de unos 17 metros, preside desde 1968 la plaza Gwanghwamun, frente al palacio. Hoy forma parte de un espacio peatonal con fuente y un pequeño museo subterráneo dedicado al almirante.

El rey Sejong el Grande (1397-1450), cuarto monarca de la dinastía Joseon, es famoso por impulsar la creación del hangul, el alfabeto coreano, promulgado en 1446, además de avances en ciencia, música y agricultura. Su estatua de bronce, de unos 6,2 metros y sentada en un trono, está justo detrás de la de Yi Sun-sin y fue inaugurada en 2009, durante la remodelación de la plaza. Sostiene un libro en una mano, en alusión al hangul, y bajo ella hay un museo subterráneo gratuito sobre su vida y su legado.
Al llegar al palacio, sorpresa: estaba cerrado. Revisamos y, efectivamente, el palacio cierra los martes. Una lección para futuros viajeros: antes de armar el itinerario, confirmen los días de cierre de cada atracción.
No nos frustramos. Decidimos volver al día siguiente, porque Seúl tenía mucho más para mostrarnos y habíamos planeado el itinerario con meses de anticipación. Pasamos al siguiente punto de la lista: Bukchon Hanok Village.
Uno de los mayores encantos de Seúl es la variedad de locales, restaurantes y rincones que aparecen en el camino hacia casi cualquier lugar. Todo es novedoso e interesante, y no pudimos evitar desviarnos varias veces para mirar o probar alguna que otra cosa.

Bukchon Hanok Village
En el mapa, la villa quedaba relativamente lejos del palacio, pero andábamos con espíritu aventurero y decidimos ir caminando.
La calle principal, antes del callejón que lleva a la villa, está repleta de restaurantes, locales de comida al paso, tiendas Olive Young, cafeterías y comida rápida coreana.

Tip de plata: justo antes de tomar la segunda calle hay un kiosco azul de cambio de dinero. Les recomiendo cambiar entre 100 y 200 dólares para tener a mano, por ejemplo para gastar en Myeongdong. En los días que estuvimos de turistas en Seúl vi muy pocas casas de cambio en los lugares que visitamos, así que conviene aprovechar. Ojo: para cualquier cambio les piden el pasaporte, y también lo necesitan para la devolución de impuestos en compras como Olive Young o Beauty Off. Anden siempre con él.
El camino al interior de la villa va en subida, pero no es empinado. Cuidado, porque es una zona residencial y se cruzarán con autos, motos y carritos que suben y bajan. Además, hay que mantener silencio: aquí vive gente.
Lleven su cámara. El lugar es ideal para fotos: se puede posar frente a las casas tradicionales y capturar muchísimos detalles.

Joya oculta: imperdible
En el punto más alto de la villa encontramos una cafetería con una tienda de regalos preciosa, el Museo de la Cultura Oriental de Bukchon. Cobran entrada, que incluye un té o un café y el derecho a sentarse en el segundo piso, desde donde hay una vista preciosa de Seúl.


La Tmoney
Al terminar de recorrer tan lindo lugar, volvimos al hotel a descansar antes de salir de nuevo en la tarde. En el camino pasamos por un 7-Eleven a comprar algo para tomar, y ahí me fijé en que vendían las tarjetas Tmoney, las que se usan para pagar el transporte público en Corea (buses, metro y otros).
Datos importantes sobre la Tmoney:
Se recarga en tiendas de conveniencia, solo con efectivo.
El saldo sobrante se puede retirar en las mismas tiendas o en tótems habilitados.
La compramos porque durante la semana pensábamos visitar el COEX en Gangnam y subir a la N Seoul Tower, y para llegar a esta última había que tomar un bus. Pero eso es historia para otro post.
Tarde: el arroyo Cheonggyecheon

Ya descansados e hidratados, salimos a conocer un punto muy recomendado y cercano al hotel: el arroyo Cheonggyecheon, un lugar tranquilo donde se mezclan turistas y locales.
Es un parque lineal en pleno centro, con puentes, esculturas, cascadas, pasarelas y un tramo iluminado de noche. Se considera uno de los ejemplos más citados de renovación urbana en el mundo, porque redujo la temperatura del entorno, mejoró la calidad del aire y devolvió espacio a los peatones. Nace cerca de la plaza Cheonggye, a pocos minutos a pie de Gwanghwamun.
Fue un paseo muy relajante que nos permitió disfrutar de la tarde-noche de Seúl, con un clima fresquito para ser fines de marzo, donde bastaba un polerón para estar bien. El final perfecto para nuestro primer día.

